8.- OO y osteoblastoma

Finalizamos estos análisis haciendo algunos comentarios sobre el osteoblastoma, debido a sus muy estrechas relaciones con el OO.

El término “osteoblastoma benigno” fue acuñado en 1956 por Lichtenstein (421) y por Jaffe (436), para referirse a la lesión que Dahlin (370) había descrito en 1954 como “osteoma osteoide gigante”. Se suscitó cierta controversia al respecto, e incluso algunos autores propusieron llamar al OO “osteoblastoma circunscrito o cortical” (437,438).

Se considera que el osteoblastoma tiene ciertas características diferenciadoras (325,421,439,440). Sobre todo, su tamaño mayor de 2 cm., y su potencial de crecimiento ilimitado, con menor reacción ósea esclerótica peri-lesional que el OO. No duele tanto, aunque hay excepciones. Su localización preferente es en la columna, y su forma no siempre es redondeada u oval: se expande excéntricamente y a veces rompe la cortical.

Se ha dicho que el osteoblastoma tiene un comportamiento imprevisible, con alta tasa de recidivas tras excisión quirúrgica: en torno al 15%; aunque también se ha comprobado que realizando resecciones incompletas se puede conseguir la curación (441). Algunos autores han encontrado que presenta más concentración de osteoblastos que el OO, y que con frecuencia aparecen atipias celulares y alteraciones citogenéticas. También se han descrito algunos osteoblastomas malignos (442,443,444). Los Osteoblastomas, al igual que los OO, pueden simular neoplasias malignas en las imágenes de RM, por la reacción inflamatoria que provocan, en relación con la producción de prostaglandinas (269,445).

En la clasificación de tumores óseos realizada en 1952 por Lichtenstein (4), y también en la “International Classification of Diseases, ICD, (version for 2007)" de la Organización Mundial de la Salud (446,447,448,449), a pesar de su similar histología, se consideran al Osteoma Osteoide (ICD: M9191/0) y al Osteoblastoma (ICD: M9200/0) dos tumores óseos diferentes.

Sin embargo muchos autores siguen suscribiendo la idea de que ambas entidades representan diferentes expresiones clínicas del mismo proceso patológico, con una histología indistinguible (437,450,451). Estudios comparativos de la ultraestructura del osteoblastoma y del OO no han mostrado diferencias entre ambas entidades (452). Recordemos también que Aegerter (6) no considera al OO ni al osteoblastoma tumores óseos, y afirmaba que se trata del mismo tipo de reacción ósea; además, hace la consideración de que los osteoblastomas vertebrales son probablemente osteomas osteoides subperiósticos o extracorticales. Con la nueva teoría podemos pensar que una fractura de estrés esférica con actividad osteoblástica (un OO) pueda no ser bien contenida por el hueso escleroso reactivo, sobre todo en el raquis o en el cráneo, donde la cortical o periostio que lo limitan es delgada y poco resistente, y puedan crecer más de 1.5 cm. y adoptar una morfología expansiva. Y ya tenemos al osteoblastoma presente.

Hay autores que consideran osteoblastomas a todos los OO que encuentran en la columna, independientemente del tamaño (453). Otros siguen el criterio de que una lesión de más de 1.5 cm. es un osteoblastoma (440,454,455). En cualquier caso, parece poco riguroso emplear el tamaño del nidus como factor diferenciador de dos patologías distintas, pues un osteoblastoma diagnosticado en fase inicial tendría un tamaño pequeño. No todos aplican el mismo criterio con respecto al tamaño: así, Sierre (432) no duda en incluir en su serie de OO periféricos tratados con Radio-frecuencia, uno con un nidus de 2.4 cm. de diámetro.

Algunos autores (456) distinguen en la actualidad entre osteoblastomas convencionales, con características de osteomas osteoides grandes por un lado, y osteoblastomas atípicos de carácter agresivo por el otro (457). Los primeros podrían llamarse osteomas osteoides expansivos, y deben considerarse y tratarse como OO. Los segundos, los agresivos, son poco frecuentes, no tienen las características de los OO: ni duelen (o no tanto) ni tienen reacción esclerosa periférica, y se dan en pacientes de más edad (458); probablemente son verdaderas neoplasias, y requieren una escisión local amplia.

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